Un día inmejorable para recordar oficios que hasta ayer existían en pueblos y ciudades uniendo la belleza a lo útil y que hoy - con esta cultura de consumo de usar y tirar- son casi un recuerdo de museo.
- Alfarería:

- Cestería:

Y sobre todo, artesanías textiles, de gran tradición en la zona en la que pasamos la jornada. El pueblo de
Val de San Lorenzo, junto a la ciudad de Astorga, es desde antiguo un centro productor de tejidos de lino y de lana, que se extendieron a otras provincias por su calidad y gracias a la otra actividad tradicional de la zona: la arriería.
- Tejido en telar de cintas (para ella) y ligas (para él) para el traje típico maragato (un trabajo de enorme complejidad y que exige un montón de concentración).

Uno de los telares manuales que todavía quedan en la zona: con él se hacen alfombras y mantas.

La labor de preparación de la lana: el hilado en la rueca.

Y el tejido.

Y sí, sucumbí: aumenté el alijo lanero.