Esta preciosidad es un claro ejemplo de que con un poquito de paciencia (a la tejedora tanta repetición se le hizo un poco cuesta arriba) se pueden obtener resultados espectaculares:
El color negro es un básico que puede ser usado de la mañana a la noche y tanto en verano- por estas latitudes a veces el termómetro se despista- como en invierno. El merino (King de Hilaturas L.M) aporta un tacto suave y amoroso... y una caída impresionante.
Y un supertruco: para darle más caché no hay nada como poner unos flecos.

