
Por fín ha llegado mi turno. El año pasado a pocos días de las ansiadas vacaciones, me estortillé (por no decir tacos) por la escalera de casa y me rompí entre, otras cosas, el peroné. Como no podía ser de otra manera, pase el verano entero y verdadero, con una bonita escayola decorada por mis niños y sin las soñadas vacaciones. Este año, entenderéis que me tengo que desquitar. Ahora toca playa , solecito y relax, eso si, me llevo las agujas , que yo sin ellas, no soy nadie.
Besines y hasta la vuelta.
Besines y hasta la vuelta.